ya no me quisiste como pensé que me querías
ya no me querrás como pensé que me querrías
ni yo te querré como pensé que te querría
¿qué esperabas?
ya no me quisiste como pensé que me querías
ya no me querrás como pensé que me querrías
ni yo te querré como pensé que te querría
¿qué esperabas?
yo me imaginaba que pasaban años, y yo llegaba de improviso a tu casa. tú no estabas, pero yo entraba a tu habitación y lo desordenaba todo, escondiendo papeles por todas partes. te dejaba un mensaje en tu computador. y quería que las cosas fueran como en la canción de radiohead: "true love waits". un poco antes de que tú llegaras yo me iba. entonces, tu nana te decía "vino una niña con rulos diciendo que venía a dejarte algo. fernanda creo que se llamaba. se fue segundos antes de que llegaras". y tú salías corriendo para alcanzarme, pero no me encontrabas. y al volver veías el mensaje. entonces sabías que yo te quería. que estaba de vuelta en tu vida. salías corriendo para llegar a la hora a la que te esperaría. y cuando nos veíamos nos abrazabamos. así como te abracé cuando te vi aquel día en el apumanque. siempre soñé con encontrarte en el metro. al menos divisarte entre la gente. incluso hoy en día, a veces lo imagino. ya no como antes, claro. porque todo era imaginación. siempre fuimos dos fantasmas. me costaba creer que tú y yo nunca estaríamos juntos. me costaba creer que éramos "tú y yo" y nunca "nosotros". aah... fue hace mucho tiempo. eras un niño. qué rídiculas me suenan las escenas que imaginaba. a veces. no lo sé. pero me alegro sinceramente por ti. ahora cada uno tiene su nueva vida.
1
- Cambié - dijiste.
Y yo no entendía
pero sí.
Tu corazón solía ser ancho.
Tanto, que no cabía entre los edificios.
Tenía que escaparse al bosque o las montañas
para desafixiar su latido.
Ahora tu corazón es estrecho.
Tanto, que no tiene la valentía de la palabra clara y sincera
para despedirse
mirando a los ojos.
No entendía.
Pero así funciona.
Es el corazón
cobarde
de un hombre.
11 de marzo
(...)
Cada día estoy más seguro que eres un planeta con una fuerza gravitatoria que atrae cosas cuando estas cerca mío.
Te abrazo a la distancia chinita linda y te envió dos besos, uno por hombro.
12 de marzo
(...)
“haber amanecido juntos
encima de mi frazada
como 2 panes con
mantequilla el sábado
a las 3 de la tarde”
Te quiero,
¡cuídate el pie para que puedas volver a ser una liebre!
PD: Ahora tengo tres besos. Uno en cada hombro y el que tengo guardado cerca de la clavícula desde que nos despedimos en mi casa (eso me hace feliz).
14 de marzo
y
aunque suene imposible
Caminar
Correr si quieres
ir al cine,
verte reír,
ducharnos juntos,
lo quiero todo
y sin descanso
19 de marzo
Estando tan sólo a horas de tomar la nave de regreso, ya me estoy despidiendo del planeta Córdoba y saludando al planeta Santiago de Chile. Pero sobre todo abrazo a la estación Vicente, la más cálida, alegre, inquieta y llena de árboles de la zona (es tan movible que dudo si es una estación o más bien es un satélite, un asteroide, un cometa o un planeta mismo)
y qué venís vo
a tratarme a mí de tonta culiá
cuando en vez de reparar el hoyo
te metís adentro
y te revolcai
no te dai cuenta que de tanto mirarme
y moverte aquí dentro
se está agrandando el agujero?
Tengo una pena honda.
A veces,
yo misma la miro y le pregunto
¿cómo fue que te cavaste tan honda?
Y la trato de tonta,
por haberse esforzado más de la cuenta.
¡No era para tanto!
Y sin embargo, el hoyo ya está hecho.
¿Cómo mierda lo lleno ahora?
Y miro al costado,
donde tiró todos los recuerdos
a un montoncito donde se ven como una masa amorfa,
pegajosa y oscura;
donde no es posible separar un recuerdo de otro,
porque todas sus partes están repartidas
y las partes bonitas de uno
se mancharon con las partes feas de otro.
¿Cómo mierda entonces puedo llenar el hoyo?
Si intento meter esta masa amorfa
de vuelta al hoyo
ni siquiera cabría dentro.
Tengo que sumergirme en la masa
para separar lo bonito de lo feo
y meterlo de vuelta,
¿Puedo deshacerme de lo que no me gusta?
Parece que no,
se quedaría ahí
dando vueltas.
¿Es que a caso tengo que separar
y ordenarlo todo?
Siempre fui tan mala ordenando.
¡Pena tonta!
-bah, qué tonta, ¡pena culiá!
En unos días más es mi cumpleaños, y no he podido dejar de repasar el día que caminábamos en silencio, pero ardiendo en ira por seminario. Quizá fue de los momentos más intensos e íntimos que vivimos. En eso, algo tan simple como compartir un silencio, cargado de fuego interno.
Ese era el día anterior a mi cumpleaños, el día en que habían asesinado a Catrillanca.
No sé cómo fue que salimos de la casa después. Pero tomamos una micro, y nos pasamos. Cuando íbamos caminando por Matucana dieron las 12. Y aunque cierro los ojos y me esfuerzo y me esfuerzo no puedo recordar qué fue lo que hiciste. ¿Fue un grito? ¿Fue un aplauso? ¿Fue un abrazo al que respondí torpemente? Cuán escurridiza es la memoria. Pasé las 12 con quien fue mi amigo del alma, y a quien probablemente nunca le expresé concretamente mi afecto. Creo que me dio vergüenza, respondí torpemente y compartimos otra caminata, pero de esas alegres y risueñas que quisiera repetir todos los días como cuando vivíamos juntos.
Cómo recupero la liviandad que me hacías sentir?
Mis mañanas.
(Gioconda Belli)